16 de Julio de 2013

En los últimos boletines te hablé del agradecimiento. Ahora te propongo realizar una visualización para agradecer las experiencias y personas significativas en tu vida.
Primero encuentra un lugar en donde puedas estar tranquilo donde no seas interrumpido por unos 10-15 minutos. Si te gusta acompañarte de música, escoge una música que te invite a relajarte.
Siéntate con tu espalda derecha (sin estar tieso). Acomoda tus manos sobre tus muslos con las palmas hacia arriba y haz 2 o 3 inhalaciones profundas procurando con cada exhalación relajar tu cuerpo.
Regresa tu respiración a su ritmo natural y enfoca tu atención por un momento en la sensación de respirar, en el movimiento rítmico de tu pecho y de tu vientre; y date cuenta que en este momento no hay nada que necesitas hacer… nada que te haga falta… nada que no tengas…
Ahora visualiza 2 o 3 experiencias que te trajeron completa alegría al corazón. Date un momento para recordar: ¿quiénes estuvieron involucrados?, ¿cómo fueron?, ¿cómo te sentías?
Escoge ahora una experiencia que en este momento puedes recordar como la más feliz. Permítete estar plenamente presente en esta experiencia de alegría. Visualiza dónde estabas, qué edad tenías, quiénes más estaban involucrados… intenta recordar todo lo que puedas alrededor de esta experiencia… y lo más importante: permítete conectarte con la sensación de esa alegría.
¿Fue esta alegría el resultado de algo que hicieron para ti? ¿Fue el resultado de algo que tú hiciste? ¿Fue el resultado de algo que te dieron? ¿De algo que tú diste?… Recuerda y experimente esa alegría, y permítele a esta alegría que se expanda por todo cuerpo, que vaya llenando tu pecho… tu vientre… el centro de tu ser… tu cabeza… tu mente… Haz una inhalación profunda, permite que esta alegría te penetre.
Estando en medio de esta experiencia de alegría, ¿hay algo o alguien a quien te gustaría expresarle gratitud por esta alegría? Date un momento y manifiesta tu agradecimiento…
Haz una inhalación profunda, y relájate…
Ahora recuerda una experiencia difícil, dolorosa. Permítete recordar ese tiempo, esas circunstancias, ese momento en tu vida que fue un reto… recuerda dónde estabas, las personas involucradas, recuerda lo que hiciste, o lo que te hicieron, recuerda lo que perdiste o te quitaron; sólo date cuenta.
Quizás te sentiste solo y asustado, quizás enojado o avergonzado, permite que la experiencia venga a tu conciencia; y conforme la recuerdas, respira con profundidad permitiendo la presencia de estos sentimientos, el recuerdo de esta experiencia con todo su dolor, soledad y oscuridad.
Y dentro de este espacio también toma conciencia de la única cosa de la que sí puedes estar agradecido: Puedes agradecer que ya pasó, que ya no está y que sobreviviste.
Quizá con la perspectiva que da el tiempo puedas agradecer también lo que aprendiste, agradecer que en medio de la oscuridad, el miedo o el dolor, pudiste aprender algo acerca de ti mismo. Quizá la necesidad de poner límites, quizás claridad de lo que realmente necesitas o quieres…
Abre tu corazón a estos rincones de gratitud, y agradece… y si permites que la gratitud toque esta experiencia difícil, descubrirás más cosas por las cuales hoy día puedes estar agradecido de ella.
Da gracias que ha habido alegría en tu vida, da gracias que has sobrevivido el dolor, abre tu corazón y solamente da gracias…