13 de Junio de 2012

«El liderazgo no es para unos pocos. El cambio que necesitamos requiere que tomemos responsabilidad por el mundo en que vivimos, y nos atrevamos a correr los riesgos»
Ann Bradney
Es el final del segundo día en el taller de «Radical Alivennes«, que Ann Bradney está impartiendo en México.
Eloisa* está en el piso, sintiendo su corazón roto por las separaciones.
Unos pasos más allá, Mauricio está de pie con sus manos en el pecho -también llorando- inmerso en su experiencia de separación con su madre.
Al otro lado del salón, Sofía y Lourdes parecen danzar y reírse festejando una alegría para mí inexplicable.
Conforme veo alrededor del salón, distingo dos o tres personas más, cada una en su lugar, trabajando-procesando emociones profundas: miedo, enojo,  tristeza…
Las personas lloran, se abrazan, ríen, gritan y se consuelan unas a otras… y todo sucede al mismo tiempo.
Tengo años participando en o guiando grupos, y este momento me parece la escena temida por cualquier líder o facilitador: el proceso grupal aparenta estar completamente fuera de control.
Tal como la vida misma.
Éramos un pequeño microcosmos de cada grupo humano que he conocido.
Conozco a Ann desde hace años, y no es la primera vez que participo en uno de sus procesos de «Radical Aliveness«. La observo en medio de este caos; no sólo no parece afectarle… ¡le da la bienvenida!
Éste es precisamente el ingrediente perfecto que invita (que demanda) que los demás participantes expresen su propio liderazgo.
Permitir el caos en un proceso de grupo parece ser la antítesis de lo que la mayoría de los líderes y facilitadores hacemos. Usualmente intentamos enfocarnos en una cosa a la vez, un objetivo, un proceso, una acción.
Sin embargo, en la vida real, en los grupos humanos, en las organizaciones, nada sucede una cosa a la vez. Y tampoco nadie, como individuo, puede manejar por sí solo la complejidad de estos  procesos.
A veces Ann es confrontada por no «rescatar» a los grupos en estos momentos. Tengo presente su respuesta:
«La gente quiere hacer del líder aquel que ve, sabe y resuelve todo. Yo soy solamente un ser humano, no puedo con todo y también cometo errores. Cuando tú me haces más que humana, estás rehusando tomar tu propia responsabilidad y asumir tus riesgos. Toma tu liderazgo ahora, ¿que necesitas hacer?»
Ésta es una de las propuestas básicas de su enfoque: guiar, facilitar sin controlar. Aprender a tomar el propio liderazgo, al tiempo que das espacio, que propicias, que otros tomen el suyo.
*Los nombres de los participantes han sido cambiados.