Algunas cosas no son lo que parecen.
Tendrás amigos que no actúan como amigos…
Y enemigos que nunca han soñado con hacerte daño…
Pero sí hay “alguien” que siempre te va a decir la verdad, es tu cuerpo.
Tu cuerpo nunca te va a engañar.

Cada vez que aprendes una nueva habilidad, que pruebas un nuevo platillo o incluso si cambias de altitud, tu cuerpo se adapta instintivamente a estas condiciones completamente nuevas.
No se resiste al cambio.
Lo mismo pasa cuando aprendes un nuevo deporte, cambias completamente tus hábitos alimenticios, o se modifica el  clima a tu alrededor; tu cuerpo responde para cuidar la vida.
Entonces, ¿cómo puedes tomar más conciencia de él?
En realidad, es mucho más simple de lo que piensas.
La próxima vez que tengas un momento de silencio, basta con que enfoques  tu atención en las sensaciones físicas que estás sintiendo.
¿Qué sucede cuando prestas atención a un área específica de tu cuerpo?
¿Reconoces sensaciones de las que no estabas consciente?
¿Hay áreas en particular -como la cara, el cuello o la espalda- donde te sientes particularmente tenso?
La próxima vez que sientas algún malestar físico, simplemente respira con profundidad y observa las sensaciones incómodas.
Y si puedes observarlas sin ningún juicio, permitiéndoles ser sin querer cambiarlas, te llevarás una sorpresa… Parece que desaparecen por sí solas.

Practica esto cada vez que te sientas distraído, abrumado o estresado y comenzarás a fortalecer tus músculos de conciencia corporal.
Cuanto mejor comprendas los mensajes de tu cuerpo, sabrás  con más claridad lo que necesitas hacer (o no) frente a cualquier situación.
Podrás intuir que le hace falta a tu vida para crear un sentido de más armonía.
Recuerda, la falta de paz en tu vida es resultado del conflicto entre tu mente, cuerpoespíritu. Si logras integrarlos, te sentirás en calma.