24 de Junio de 2014

Le preguntaron a Eduardo Galeano (premiado escritor, periodista y activista uruguayo):
¿Cuál es el lugar más desolado que ha conocido?
Después de una pausa contestó:

 ¿Alguna vez has entrado a un estadio vacío? Pruébalo. Párate en el centro del campo y escucha…

 No hay nada más desolado que un estadio vacío…

 No hay nada mas huérfano que las butacas sin espectadores.

 A diferencia de Galeano, me considero un hincha intermitente. El futbol se me contagia en finales de liga y mundiales. Con la actual fiebre que nos envuelve -y en especial con la reciente calificación de México a la siguiente ronda- el futbol está en el foco de nuestra atención.
En esta justa deportiva no hay de otra: alzará la copa sólo un equipo, el que resulte “ganador”.
En el futbol, como en otros deportes, se nos refleja esta visión del éxito que se fundamenta en: gana el que derrota a otro, tiene éxito el que deja (muchas veces sin importar los medios) atrás a los demás.
No nos extraña, venimos de una historia personal en donde aprendimos a compararnos y a competir con nuestros hermanos, con los compañeros de escuela, con los colegas en el trabajo… se nos ha grabado que “ganarle” a otros es fundamental para sentirnos exitosos.
Si tu éxito personal se mide en referencia directa a tus logros, ¿Quien sostiene esa “vara” tan voluble y engañosa? Si te detienes por un momento, te darás cuenta que comúnmente es esa masa indefinida y caprichosa que llamamos: “los demás”.
¿Cuantas veces tus logros pretenden impresionar a un estadio que en realidad se encuentra vacío?
¿Cómo seria enfocar el éxito desde una perspectiva diferente?
¿Qué tal una definición más centrada en tu experiencia personal?. En la satisfacción lograda de saber que hiciste el mejor esfuerzo del que eras capaz, dentro de las circunstancias que tenias, para lograr lo que buscabas.
Sea lo que sea que estés haciendo, poner el énfasis en tu intencionalidad, en tu ánimo de hacer tu mejor intento. Eso pone en tus manos la definición de éxito para tu vida.
Si eso significa a veces “ganar” ya veces “perder” (en el fut, en los negocios, en el amor, o en la vida…) esta resulta ser mayormente la opinión de terceros.
La realidad es que a veces ganas cuando parece que externamente pierdes. Y hay veces que pierdes, aunque a ojos de otros ganes (observa tu experiencia interna, ahí esta el parámetro: ¿ Tequedas satisfecho y en paz contigo mismo?).
Ya lo señalaba Homero en su Odisea: Más importante que llegar finalmente a Ítaca, fue el viaje mismo. El proceso de aventura y crecimiento que se dio durante la travesía.
Ahí esta la substancia, lo que da sentido a la vida. No el llegar a una meta, sino el apasionante proceso que nos conduce a ella.