12 de Febrero de 2013

¿Eres mamá o papá? (o aun mejor, abuelo o abuela)
¿O has estado cerca de una experiencia de crianza?
Entonces comprenderás perfectamente esta aparente paradoja:
Los niños pequeños pueden ser una verdadera molestia: te quitan el sueño, crean caos en tu casa, te obligan a cambiar rutinas y horarios, a veces, por la noche, te interrumpen la bien merecida «intimidad»…
Y sin embargo, ¿puede haber algo más satisfactorio que verlos jugar y reírse?
¿Puede haber algo que nutra más tú corazón que sentirlos correr para arrojarse en tus brazos?
Si, la tensión, la tristeza, y las experiencias difíciles son parte de una vida feliz.
Y, si pensamos en la felicidad como la experiencia de involucrarte ACTIVAMENTE con la vida, entonces los momentos que llamamos negativos sin duda son parte de este «paquete».
No necesitas resolver todas tus dificultades para poder bajar la guardia, involucrarte con la vida y acercarte a la experiencia de ser feliz… Lo único que necesitas es aceptar tu experiencia de lo que está pasando en tu momento presente.
Ahí hay una clave importante.
¿Cómo estar en paz con la vida? Eckhart Tolle nos responde:
«Haciendo las paces con el momento presente.
El momento presente es el campo en el que se juega el partido de la vida… el secreto del arte de vivir es ser uno con la vida.
Y Ser uno con la vida es ser uno con el ahora»
(Un mundo nuevo ahora, Ed. DeBolsillo).
Tu capacidad de conciencia te da la opción de elegir: aceptar y permitir el momento presente o pelearte con él y crear sufrimiento.
Y recuerda al iniciar una relación, aventura o proyecto:
La felicidad que no está presente al inicio del viaje,
no estará presente en su final.