9 de septiembre 2014

El Buda enseñó que si tu mente es capturada por el miedo: «los problemas te seguirán, como la rueda sigue al buey que arrastra su carreta».
Lo mismo pasa cuando evitas tomar conciencia de las dimensiones de tu “Sombra”. Las situaciones “problemáticas” te seguirán. Aunque cambien los escenarios y los demás participantes.
El problema es que tu sombra trabaja inconscientemente. Sin que tú te des cuenta. Así, ¿qué señales te indican que tu sombra está actuando?
Aquí tienes una lista de las situaciones más comunes:

  • Cuando tienes una reacción desproporcionada frente a algo.

Por ejemplo, alguien te cuestiona (entre más cercana la persona, suele ser más fuerte la reacción), y a pesar de que el cuestionamiento en realidad no es hostil, tú reaccionas como si te estuvieran atacando.

Si sueles tener reacciones emocionales desproporcionadas frente a ciertos eventos, es muy posible que tu sombra esté activada y que te esté controlando en esa situación.

  • Cuando te descubres atrapado en discusiones blanco/negro.

Es cuando te aferras a defender un punto de vista. Si te cachas tomando una actitud “yo contra otros”, ¡CUIDADO!, ahí esta operando tu sombra.

Una de las características típicas de la sombra es que proyectamos en el adversario lo que no aceptamos de nosotros. El otro se convierte en la encarnación de todo eso que, inconscientemente, rechazamos en nosotros.

De hecho, ésta es la raíz que sostiene cualquier tipo de fundamentalismo y fanatismo.

  • Cuando sobrevaloras el estar “bien”.

Como he comentado en boletines anteriores, saber nutrirnos de lo positivo es un recurso que necesitamos cultivar. Sin embargo, cuando estar bien se convierte en una exigencia perfeccionista y las inevitables experiencias difíciles de la vida (enojo, miedo, dolor) las calificas como “negativas” (o de plano las niegas) no lo dudes, tu sombra está presente en la situación.

  • Cuando repites una y otra vez el mismo error.

No sabes como le haces, pero terminas escogiendo el mismo tipo de pareja. O sueles repetir las mismas fallas en el trabajo.

Estas cosas te dicen que tu sombra apareció nuevamente sin ser invitada.

  • Cuando vives una regresión emocional en los momentos de crisis o dificultad.

Es inevitable que la vida en algún momento nos ponga en jaque. En esos casos, si descubres que tu reacción parece más bien la de un niño de 5 años. Aunque estés utilizando un lenguaje sofisticado y “supuestos” argumentos adultos, otra vez tu sombra apareció en escena.

Un proceso de desarrollo personal consiste en llevar la luz de la conciencia a esas partes oscuras de ti mismo. Traerlas a la luz. Iluminarlas lenta, pero consistentemente. Aprender a relacionarte con ellas.
Que la sombra pase de ser un “ESO” distante y temido, a un “YO” integrado y funcional.