26 agosto de 2014

«La gente suele hacer cualquier cosa, no importa cuán absurda sea, con tal de no enfrentarse a su propia alma.
Sin embargo, uno no se ‘ilumina’ imaginando figuras de luz, sino iluminando la oscuridad con la consciencia».
Así describía Carl Jung, el famoso psicoterapeuta suizo discípulo de Freud, el dilema que vivimos frente a nuestra “Sombra”.
Él fue quien acuñó por primera vez este termino, para designar esas dimensiones de nosotros mismos a las que les hemos dado la espalda, que no reconocemos como propias, y que por lo tanto se mantienen ocultas, en la oscuridad de la inconciencia.
Así es que la sombra esta constituida por todas aquellas dimensiones de tu conciencia y tu energía que no tienes integradas como propias. Que en el mejor de los casos no están disponibles para ti, o en el peor, las vives como amenazas latentes.
Y todos tenemos una sombra…
Para algunos puede ser una pequeña parte de lo que cotidianamente les genera conflicto.
Para otros, puede ser el “infierno” frente al que se debaten en este momento.
Adentrarnos en la sombra es un proceso que suele causarnos miedo. Es la jornada del “héroe” mitológico que se embarca a enfrentar lo desconocido.
Sin embrago, al trabajar nuestra sombra nos damos la oportunidad de hacernos más completos. De recuperar la felicidad que estaba censurada: nuestro “cielo”.
Reencontrarte con tu sombra implica reintegrar tu energía vital y ponerla a tu servicio.
¡Es recuperar tu potencial para estar másvivo!