3 de Junio de 2014

Los hombres sabios y filósofos de todas las épocas han estado en desacuerdo en muchas cosas, pero la mayoría están de acuerdo en un punto:
«Nos convertimos en lo que pensamos y cultivamos.»
Ralph Waldo Emerson expuso: «Un hombre es lo que piensa todo el día.
El emperador romano Marco Aurelio lo dijo de esta manera: «La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella.»
En la Biblia también encontramos: «Como un hombre piensa en su corazón, así será”.
Es decir, dime que estados mentales y afectivos has cultivado y te diré qué “atmosfera” emocional tendrá tu vida.
El problema es que prácticamente a todos “nos sembraron” estados mentales y emocionales en etapas muy tempranas de la vida, cuando tenías poca capacidad de manejar la relación con tu entorno y muy poco margen para elegir conscientemente (tus primeros 7 años de vida).
Este proceso, hoy prácticamente olvidado, programó en tu cerebro y en todo tu sistema buena parte de tus formas típicas de reacción y tus patrones de comportamiento actuales.
En CORPORE reconocemos 5 programaciones caracterológicas fundamentales, quetambién vemos como las 5 “heridas del alma”:
Podemos decir que tienes una programación si frecuentemente:
1)… Las relaciones humanas te resultan un tanto difíciles (en particular comprender la “caprichosa” emotividad humana),
si tiendes a aislarte y se te dificulta la intimidad con otros,
… si te cuesta trabajo operar y funcionar en el mundo cotidiano,
… si los conflictos son algo que tratas de evitar a toda costa y en ocasiones tienes experiencias de miedo o incluso ataques de pánico.
2) … En tu estado anímico se alternan periodos de euforia con desánimo y desilusión,
… si te cuesta trabajo saber y pedir lo que necesitas,
… si crees que no va a haber nadie que realmente vea por ti,
… si las experiencias de abandono en las relaciones íntimas son tu principal amenaza.
3) … Necesitas estar en control de la situación y de las personas,
… si la imagen que proyectas de ti mismo te preocupa constantemente,
… si el reconocimiento de los otros tiene un impacto significativo en tu autoestima,
… si te persigue la sensación de “no ser suficiente”,
… si la traición emocional es lo peor que te puede ocurrir.
4) … Autoafirmarte frente a los demás -expresar tu verdad- es un reto muy difícil,
… si sientes que las personas suelen aprovecharse de tu buena voluntad y con facilidad terminas asumiendo el papel de víctima,
… si sientes en tu vida una ausencia crónica de gozo,
… si pareces boicotearte a ti mismo sin saber cómo.
5) … En tus relaciones de pareja te resulta muy difícil integrar tu amor y tu sexualidad,
… si tu obsesión es lograr la perfección,
… si la eficiencia y los logros son EL testimonio de tu valor personal,
… si te preocupa actuar correctamente y cumplir con las reglas -deber ser- en cada situación.
No existen infancias “perfectas” (a pesar de que tu “historia oficial” y tu álbum de fotos de la infancia parezca indicarte lo contrario).
Todos hemos vivido en mayor o menor medida programaciones (siembra de: creencias, patrones de reacción y relación, pautas de comportamiento) que respondieron a realidades que hoy día ya no existen.
Por eso, las programaciones que en algún momento te ayudaron a sobrevivir, hoy día terminan generándote sufrimiento innecesario.