“Durante muchos años trabajé en cuidados paliativos”.

“Mis pacientes eran los desahuciados, gente sin esperanza de sanación que habían ido a su casa a morir”.

“Compartí con ellos momentos increíbles. Los acompañaba durante sus últimas 3 a 12 semanas de vida”.

Así se presenta Bronnie Ware, autora del libro: Los 5 principales remordimientos de los moribundos (The Top Five Regrets of the Dying).

“La gente crece mucho cuando se confronta con su propia muerte”, continúa.

“Aprendí a nunca subestimar la capacidad que alguien tiene para crecer. Algunos cambios fueron fenomenales…”

En ese espacio de autenticidad y franqueza que provoca la inminencia de la muerte, Bronnie les preguntaba a sus pacientes:

¿Hay algo de lo que te arrepientas en este momento?

Las respuestas tuvieron una sorprendente coincidencia. Estos fueron los cinco remordimientos más comunes:

1) Ojalá hubiese tenido el coraje para vivir una vida auténtica, la vida que yo quería vivir, no la vida que otros esperaban de mí.

Este fue el remordimiento más expresado.

Bronnie nos aclara: “Cuando la gente se da cuenta de que su vida está por terminar, y mira hacia atrás con lucidez, es fácil ver cuántos sueños quedaron truncados”.

“La mayoría no ha cumplido ni siquiera la mitad de ellos. Morirá sabiendo que esto se debe a las elecciones que ha hecho… o que no ha hecho”.

2) Ojalá no hubiese trabajado tanto.

“Todos los hombres que atendí lamentaron profundamente haber empleado la mayor parte de sus vidas en la rutina laboral”, nos dice Ware.

“Se perdieron la niñez de sus hijos y la compañía de sus esposas”.

3) Me hubiese gustado tener el coraje para expresar más mis sentimientos.

“Mucha gente reprime sus sentimientos. Para mantener, dicen, la paz con los demás”.

“Como resultado, se conforman con una existencia mediocre. Nunca llegan a convertirse en lo que verdaderamente son capaces de ser”.

“Debido a esto, muchos desarrollan enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento.”, afirma Bronnie.

4) Lamento no haberme mantenido en contacto con mis amigos.

Ware explica: “Muchos han quedado tan atrapados en sus propias vidas, que dejaron perder amistades muy valiosas”.

“Vi muchos remordimientos -muy profundos- por no haber brindado a esas amistades el tiempo y el esfuerzo que merecían… todos extrañan a sus amigos cuando se están muriendo”.

5) Desearía haberme permitido ser más feliz.

Esta fue otra afirmación muy mencionada por sus pacientes. “Muchos no se dan cuenta, hasta el final, que la felicidad es una elección”, revela Bronnie.

“Se han quedado atrapados en viejos patrones y hábitos”.

“(…) El miedo al cambio los ha llevado a fingir ante los demás, y ante sí mismos, que eran felices. Cuando lo que en realidad ansiaban en su interior era poder reírse a carcajadas… tomarse la vida con más humor”.

Como nos recuerda Jack Kornfield, psicoterapeuta y maestro de meditación:

En tu momento final la pregunta que importará es muy simple:

¿Amé con plenitud?