Hola,
Se enfrentaban las selecciones de fútbol de Perú y Argentina. Se estaban jugando su clasificación para los juegos olímpicos de Tokio en 1964.

El partido se desarrollaba con pasión, sin embargo, el público se había mantenido en orden.
Argentina vencía por 1-0.
Todo parecía perdido para el equipo Inca, cuando el “milagro” sucedió: Perú anotó el gol que ponía el empate en el marcador.
¡Pero el árbitro lo anuló!
Inesperadamente, un aficionado saltó al terreno de juego y agredió al silbante.
La policía respondió reprimiéndolo… las pasiones comenzaron a salirse de control. En unos instantes, los aficionados de ambos países empezaron a enfrentarse.
La policía, rebasada, intentó detener el conflicto lanzando gases lacrimógenos.
Demasiado tarde. La tragedia había decidido manchar de sangre aquella tarde con una de las peores desgracias en la historia del fútbol: hubo más de 300 muertos.

¿Qué fue lo que pasó?

¿Por qué la intolerancia -de cualquier tipo-: política, religiosa, y hasta deportiva, puede generar reacciones así?
¿Por qué puede llegar a tales niveles el enojo, el odio y la violencia?
Porque los resortes que mueven las pasiones humanas son profundos,
y entre más inconscientes, más peligrosos.
¿Cómo funcionan estos resortes? Obsérvalos en ti:
Cuando en una discusión asoma en ti la molestia y el enojo, estos son ya una reacción.
Antes de eso, hubo una experiencia previa. ¿Cuál fue esa primera experiencia?
Comúnmente es miedo.
En la profundidad de tu inconsciente, esto que percibes (la discusión con esta persona, un post en las redes, etc.) lo interpretas como una amenaza.
Y esta amenaza puede tener muchas formas:
¿Sientes en riesgo tu seguridad personal?, ¿Tu estabilidad económica?
¿Es una amenaza para tu equilibrio emocional o tu autoestima (te sientes criticado, rechazado, menospreciado, ignorado)?
Cuando esto sucede, sueles responder con mecanismos automáticos para revertir el impacto, la sensación.
A estas alturas, si la otra persona tiene razón o no, es irrelevante. En ese momento tu prioridad es defender tu sensación de seguridad y valía…
Y es así que reaccionas con enojo e intolerancia.
Sin embargo, en las interacciones humanas la intolerancia y el enojo con facilidad se convierten en una espiral que sólo se retroalimenta a sí misma.
Se convierten en callejones sin salida, como vemos en muchos ejemplos que pululan hoy día por las redes sociales.
Por eso, cuando sientas que la intolerancia y el enojo comienzan a atraparte, mi segunda recomendación es:
Asómate a ver lo que hay detrás de tu molestia y enojo
Es decir, abre el ropero de los viejos fantasmas, de las visiones catastróficas y siéntate a dialogar con tu miedo.
Es mejor mirar a tus miedos a la cara, que evitarlos.
Porque cuanto más evitas tus miedos, más tóxicos se vuelven.
De esto te seguiré hablando en el siguiente boletín…
Hasta pronto,
Jorge Galindo
Director de Córpore
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Los resortes que mueven las pasiones humanas son profundos.
Cuando los desconoces pueden llevarte a la tragedia (como vimos arriba).
Pero cuando aprendes a manejarlos, ¡ah! te pueden llevar a la PLENITUD… LA VITALIDAD… LA ALEGRÍA DE VIVIR.
Y de eso se trata nuestro Entrenamiento Internacional en Psicoterapia Corporal.
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